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jueves, 3 de enero de 2013
EL ENOJO
La realidad es lo que vivimos y sentimos. Podemos modificar esa realidad, pero mientras eso sucede, si estamos sometidos al enojo, éste influye en toda la globalidad de la persona: en su salud, en sus emociones, en su pensamiento y en sus actos.
Las investigaciones indican que las personas que aprenden a tratar correctamente con el enojo son más equilibradas y sanas.
El enojo afecta a la capacidad de concentración, así como a la memoria y la creatividad. La atención es flexible; la dispersión, rígida. Ésta hace que los pensamientos sean igualmente rígidos, desmedidos e irracionales. Mientras que la atención permite el pensamiento abierto y flexible.
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