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jueves, 27 de septiembre de 2012

La ciencia de las ciénagas se nutre del ente psicológico que engendra; enanos de la vida que secuestran junto al cuerpo las almas de la gente en un ir y venir a ningún sitio. Alquimistas del oro y la moneda, animales que rugen y desgarran la libertad del ser cada mañana. Crisis de tono histérico; neurosis en constante romance con su fuga. Toda cruzada oculta un tic opaco, una vena sangrante, una pulsión o tal vez la maldad sin paliativos. Señores del disparo y la metralla, ladrones de conciencias al servicio de la causa del mal sin fundamento. Fieras enmascaradas, les delata el hedor nauseabundo que destilan........................

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