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jueves, 27 de septiembre de 2012
La musicología del amor
se expande por tu pecho de alondra
en un multicolor lenguaje
de notas y corcheas.
Ah, mi amada,
quiero cantar la historia
entre puntos andaluces
y acordes místicos.
Debo intensificar el lirismo del romance,
atravesar la tierna concha de Venus
y plantar un clavel en los ojos de Gileta.
Cubrir tu dulce aliento con la flor del Moncayo,
aromatizar pares de primeros tonos
con una singular polifonía sacrílega
de resonancia luso andalusí.
Quisiera
convertir un romance con o sin estribillo
en jardines de prímulas y ardores.
Extraer una décima plena de misterios
de la profunda sima de tus pechos.
Penetrar lo insondable de las folias.
Dibujar en pizarras de escarcha
mil letrillas que ensalcen tu hermosura.
Quisiera componer
liras de acordes áureos correteando
por la negra vereda de tus pestañas.
Endechas hilvanadas en tus cabellos
con odas, seguidillas y sextinas.
Octavas hechizadas, embrujos de luna,
coplas de la morena de Córboba
y sonetos gitanos de vino y palmeros.
Musicalizaré para ti, oh querida,
la tierna melodía de las flores
con arpa clave tiorba guitarra y laúd,
abrazando recodos madrigalescos
a la nota pedal de tu cintura.
Con los suaves acordes de la séptima
articularé notas plácidas y rubíes
para engarzar la grana de tu pecho
al fulgor de una fuga nacarada.
Y en un sutil stile antico a dúo,
perdido en la penumbra del deseo,
loaré la versión ancestral de un aria
de virginalidad profana al intenso
lirismo de un desnudo climateo.........................
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