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jueves, 25 de octubre de 2012

El fin de la paradoja. Nos encontramos en la época histórica en la que resultaría más sencillo que hubiese una cobertura de necesidades y comodidades básicas para todos y, sin embargo vivimos en el periodo en el que mas desigualdad existe y en el que las rentas son más extremas, los ricos cada vez lo son más y los pobres también. Estamos en la época histórica en la cual sería más fácil convertir al trabajo en herramienta de bienestar y no, como hasta ahora, al bienestar en herramienta del trabajo; de hacer de éste un derecho universal y no algo competitivo que condena a todos por igual: a unos a trabajar demasiado y a otros a la maldición del desempleo, aunque unas condenas sean más llevaderas que las otras. Estamos en la época histórica en la que más sencillo resultaría obtener la energía de un modo limpio y barato y, sin embargo, seguimos contaminando y quemando petróleo de manera insensata. Con la resolución de estas tres paradojas, otras muchas se resolverían por si solas. Por poner un ejemplo, la educación enfocada a un estado en el que el trabajo fuese herramienta del bienestar y el tiempo libre debidamente dignificado, sería otra; con una cobertura universal de necesidades y comodidades básicas, probablemente harían falta menos policías y abogados y jueces; en definitiva, si se acabase con aquello que produce y mantiene las paradojas se acabaría el sufrimiento humano y se avanzaría en su bienestar. Vivimos e un planeta que, en términos absolutos, ofrece la riqueza suficiente para otorgarnos una vida susceptible de ser disfrutada. Sólo la barbarie humana ha convertido etsas riquezas en motivo de sufrimiento para la gran mayoría de seres humanos que han poblado este planeta a lo largo de su historia. El problema estriba en que el poder siempre lo han tenido aquellos que de la barbarie han sacado un provecho material por encima del resto. En esto nada ha cambiado, y el poder sobre lo material sigue gobernando el mundo con un afán y unos medios cada vez más destructivos. Y deprime pensar que éste sea todo el logro de miles de años de evolución.., pero es difícil concluir que la humanidad sea otra cosa y cuesta aceptar que sea tan torpe de no ser capaz de utilizar los asombrosos ingenios que ha desarrollado para su propio bienestar. Bien.... No se trata de la humanidad... a la mayoría de la humanidad le encanta vivir sin necesidad de tantas posesiones materiales; se trata de un puñado de gente poderosa que es capaz de hacer que todos consintamos sus atrocidades convirtiéndonos en cómplices y absorbiendo nuestro cerebro para que no seamos capaces de ver lo que nos estamos perdiendo. Quizá preguntemos ¿cómo complices? Mi respuesta es que Nestlé es número uno en ventas. Quien no sepa las barbaridades que hace esta empresa que se informe....Y sólo es un ejemplo. Y en esto somos cómplices. Tal vez si trabajamos en carrefour -o en cualquier empresa de distribución alimentaria- pensemos que estamos ofreciendo un servicio a la población que se abastece de alimentos en estos lugares, a la vez que nos ganamos honradamente la vida. Mentira. Sólo contribuimos al bienestar y continuidad de los bárbaros que sostienen las paradojas a que se refiere este post, y hacer el trabajo para estos especuladores no es nada honrado. Y esto es extensivo a la práctica totalidad de ocupaciones, desde el sistema judicial que encarcela al que roba para comer y hace la vista gorda con los que roban por pura opulencia enfermiza hasta el profesor universitario que "forma" a estos jueces; desde el trabajador manual que almacena cajas de aspirinas, hasta el doctor en química que diseña los nuevos venenos para bayer (quien no sepa de los manejos de está empresa que se informe)... Y, entonces... ¿de que vivimos?... Estamos de nuevo ante el brutal enganche que producen las situaciones en las que causa y consecuencia son la misma cosa y producen un círculo vicioso difícil de quebrantar. La causa de esta barbarie es que todos (los que pueden) trabajamos para ella y la consecuencia es que si no trabajamos para ella no podemos vivir. La consecuencia de beber alcohol es el alcoholismo y es así mismo su causa. Pero es obvio que la manera de derrotar al alcoholismo es dejar de beber. Así que apliquémonos al cuento y encontremos otras maneras de vivir. P.D. Con este comentario no quiero transmitir la idea de que la clase trabajadora sea culpable de los desmanes del poder plutocrático, sólo intento aportar líneas de pensamiento que posicionen en contra de este poder a la mayor parte posible de la sociedad, sin dejar de ver que de un modo más o menos forzoso, la sociedad es cómplice del sistema. Si el sistema fuerza a la complicidad, la oposición activa debería ser la respuesta.

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